El Sábado por la Noche como todos los sábados por la noche me dispuse a salir de farra,
mis colegas dicen que soy un tío metódico, siempre llego al Púb. a las 2 de la mañana, lo que no saben es que yo termino de currar mi tuno de noche y cuando llego al Púb. para mi son las 12 de la mañana con lo que estoy con el espíritu de quien va a tomar el aperitivo, recién duchado y perfumado a esas horas son pocas las que se me resistan, por que no es por nada pero yo soy EL TIPICO GUAPERAS.
El club estaba de bote en bote y algunos grupos ya se disolvían en la puerta entre abrazos y exaltación de la amistad. Atravesé la cortina acústica que hacia de frontera del submundo en el que se convertía el club a partir de cierta hora, el sitio estaba hasta la bandera y la música no acompañaba el espíritu de mi primer aperitivo del día. después de un par de minutos luchando por un pedazo de barra me fui a parar justo enfrente del camarero nuevo de turno, muy mono, superado por la hora y la novatada de comerse todos los marrones del mundo y muy maricón (se le notaba, no tengo nada en contra) se estaba desquitando con una mosquita muerta un poco bolinga que luchaba por que le devolvieran su dignidad. La vi en ese momento de debilidad que solo unos pocos privilegiados saben cuando una chica esta sola a estas horas esta lista para todo, y no dude en entrarla.
-se le ve amargado al pobre, le dije
Ella sin apartar la mirada del botellero,
-es mi sino, todos los hombres me pisan, me pisan en casa mis hermanos, me pisan en el trabajo, y cuando salgo por la noche me siguen pisando, debe de ser que me ven pequeña, dijo mirándome al final tímidamente.
- me quede en silencio mirándola hasta que me volvió a mirar y le dije sin apartar los ojos de sus ojos,
....... No creo que te merezcas que nunca nadie te trate asi, y aprovechando el momento de desconcierto que mis palabras habían provocado acerque mis labios a los suyos y le di un beso suave, tierno corto y sin dudar le susurre, yo nunca permitiría que nadie te pisara.
Ella mas asombrada que nunca se volvió a lanzar sobre mis labios y me beso como una loca diciéndome como nadie jamás le había hablado así,.
Tardamos en salir menos de lo que tarde en entrar, cogidos de la mano como dos colegiales íbamos metiéndonos mano entre la muchedumbre ya fuera me dijo que se llamaba Pilar, y yo que me llamaba Pepe,
Fuimos a mi casa y estuvimos follando toda la noche, aun recuerdo su cuerpecito de muñeca jugando con mi polla y me vuelvo a empalmar… pilar que pedazo de mujer.
Y es que cuando menos te lo esperas salta el conejo.








